Tulum y su encanto.

Tulum  es un poema largo que no se ha terminado de escribir. Y es que mis ojos no son los mismos que cuando llegue la primera vez, hace seis años.

Todo luce diferente y toma un sentido distinto, exceptuando que tiene el poder de cambiar sustancialmente la energía de cada persona que lo visita.

Este pueblo mágico y su ambiente bohemio atrae a toda clase de turistas. Familias que disfrutan de pasear por la calle principal rodeada de bellas tienditas, hoteles y restaurantes, las parejas que caminan tomadas de la mano, los mochileros que llegan para descubrir un nuevo destino y vivir aventuras, los que van en busca de fiesta, las personas mayores que han decidido pasar su días gloriosos de retiro cerca del mar, los que corren ejercitando sus cuerpos, aquellos que pasean en bicicleta, viajeros solos, etc. Infinidad de categorías y descripciones, pero todos con el común de buscar momentos de felicidad.

Un gran atractivo de Tulum son sus ruinas mayas, esta zona arqueológica situada sobre un acantilado frente al mar caribe color turquesa.

La ciudad recibía en la antigüedad el nombre maya de Zamá (que significa en maya amanecer) y el actual, Tulum (que significa en maya muralla). Se tiene considerado que Tulum fue un importante centro de culto para el llamado “dios descendente”. Esta cultura le daba importancia a la planeación de la ciudad según la cosmología, y es así que la construcción de la ciudad maya de Tulum se basó en referencia a los puntos cardinales y al antiguo patrón cósmico de cinco puntos. En cada esquina o entrada se instalaron balames (jaguares) protectores o guardianes del pueblo.

Realizar el tour por la zona arqueológica  y sus construcciones mayas que resisten el caprichoso paso del tiempo, nos incita a poder leer el pasado desde el presente. Fue nombrado por la UNESCO como patrimonio de la humanidad.

Actualmente, la secretaria de turismo de Tulum está proponiendo hacer de este lugar un destino wellness o de equilibrio saludable y enfocado al bienestar de las personas: un centro de meditación, spas, y con el sello distintivo de “Tulum world capital of yoga”; algo parecido a un destino como Tailandia. Sin duda alguna tiene todo para serlo. La única diferencia, usando mi honestidad y experiencia propia, son los precios cobrados por estas actividades.

Hay que reconocerlo, la energía que se percibe en Tulum provoca un efecto de bienestar que puede ayudar a eliminar cualquier malestar.

Puedo hacer una descripción de cosas por hacer en Tulum o que lugares visitar, pero me es interesante describir las sensaciones que me causan este hermoso sitio, me atrevo a asegurar que es uno de mis lugares favoritos en el mundo.

He sido víctima de su encanto. Su maravilloso e indescriptible amanecer logra construir un espectáculo cautivador, que debo confesar, me hizo enamorarme alguna vez.  Mi madre se casó por primera vez a sus 47 años en una preciosa y emotiva ceremonia maya en la arena blanca de la playa de Tulum.  También, he vivido una de las mejores fiestas en la playa, sin contar las interminables tardes que he pasado con mis queridos amigos en la suave arena blanca debajo de las palmeras a la orilla del mar escuchando el sonido que producen las olas. Me hace sospechar que en Tulum existe una ventana al cielo.

Be first to comment