Islas Phi Phi, Tailandia

Después de visitar Bangkok, nos dirigimos al sur de Tailandia para conocer y disfrutar de sus islas y paradisiacas playas.

Nuestro primer destino fueron las islas Phi Phi, un archipiélago de 4 islas, al que llegamos por Ferry desde Phuket. Considera que es un viaje de dos y media hrs y si el oleaje es alto te causará mareos y nauseas que puedes contrarrestar con pastillas, yo te aconsejo no tomarla completa ya que el viaje no es tan largo y te sentirás adormecido aún después de bajar del ferry. Si resistes el viaje, puedes ver como el paisaje se va transformando en todas aquellas imágenes de postal que ves al planear este viaje.

Sus acantilados de roca cubiertos de vegetación que emergen desde el mar resplandecen a lo lejos.

Al llegar a la isla phi phi don, que es la única isla habitada y bellamente adaptada para el turismo, comenzamos a caminar en busca de hostal entre sus pequeñas calles, donde no hay automóviles, solo carretas para transportar cosas, repleta de pequeños restaurantes, bares, tiendas de souvenirs y centros de buceo y tours.

Los caminos llevan cuesta arriba, así que si llevas equipaje pesado seria buena opción considerar la ayuda de algún local para llevar tu equipaje y no morir de cansancio.

Nosotros encontramos una hermosa cabaña en la parte alta de la isla, una vista preciosa y la calma con sonidos de la naturaleza que provocan disfrutar y desconectarse de todo lo demás.

Nuestras ansias por conocer las famosas vistas de fotografía no podían esperar, así que decidimos salir a explorar el otro lado de la isla.

Caminando por sus pequeños senderos y escaleras, ascendimos para visitar el phi phi View Point donde se observa el pequeño archipiélago que separa los dos lados de la isla.

Este mirador que arranca suspiros, es perfecto para tomar fotografías, incluso me he permitido reflexionar por un momento la magnitud del desastre ocasionado por el tsunami en el 2004. Aún quedan lugares que no han sido reconstruidos, pero es admirable la forma en que las personas han superado este golpe.

Pasamos la tarde en la playa, atraídos por la selva, el mar turquesa, las nubes que te hacen inclinar la cabeza, la arena y toda la escenografía perfectamente montada como si se tratara de una película, bebiendo, conversando y mas tarde admirando el show de fuego que hay todas las noches.

Debo presumir que nuestro viaje fue en temporada de lluvias, cuando no recomiendan viajar por la presencia de monzones, sin embargo, para nuestra gran suerte, la lluvia fue escasa y las playas no estaban repletas de gente. He leído comentarios que en temporadas de alto turismo, no es tan fácil apreciar o tomar fotografías en las vistas famosas de las playas.

Tomamos un tour para conocer las demás islas, la primera: Monkey Beach, que como su nombre lo dice esta repleta de simpáticos monos esperando para tomar la comida o lo que tenga a su alcance de los botes que se acerquen demasiado.

Tuvimos luego, la oportunidad de hacer snorkel en sus aguas turquesa repletas de vida marina, cientos de corales y especies de peces que nadan alrededor de ti.

Seguía en la ruta Maya beach, conocida por la película de La playa. Para ingresar a esta isla nos indicaron que lo teníamos que hacer por la parte trasera de la isla, nadar un poco y subir por una red de cuerdas entre las rocas. A mi no me pareció tan difícil hasta que estaba en el mar y me di cuenta que las olas chocaban fuertemente con las rocas y que mí vecina de nado había sido ligeramente lanzada hacia una roca, yo agradecí mucho la buena condición de mí amigo que me sostuvo para no ser golpeada con una roca. Ahora me parece gracioso, pero sí tenia mucho miedo. Ya no había manera de regresar, había que seguir; subimos la red y empezamos a caminar por un sendero en la playa, entre selva y un campamento alojado ahí. Escribo estas palabras y mi respiración se detiene por un segundo al recordar el brillo de mis ojos al ver ¨La playa¨, ni siquiera se compara con la expresión de Leonardo Dicaprio en la película, pero bien lo puedo imaginar. Maravillosa, resplandeciente, indescriptible. Nuestra suerte fue la poca gente que visitaba este lugar, la claridad del sol de verano, la vista y el lugar era compartida por muy pocos. Mas tarde, el bote nos recogió por la bahía y nuestra osadía no se repitió.

En el bote, conocimos a una pareja española que tenia 10 años de noviazgo. En la wild aventura de entrar a ¨la playa¨ por el mar, me percaté de la insistencia del chico en cargar con sus brazos en alto su cámara fotográfica réflex, aún con el peligro de que se mojara. Resulta ser, que con el asombroso e inolvidable paisaje y los rayos de sol asomándose tras las rocas que envuelven esta bahía, el chico fotógrafo cargaba su cámara acompañada de un anillo de compromiso: le propuso matrimonio a su novia. Creo que no pudo haber escogido mejor lugar. Fue un muy lindo detalle que celebramos luego todos los que compartimos el tour.

Hay otra isla, a la que te llevan para hacer un poco de snorkel y si quieres caminar un rato en la playa. La cuestión aquí, es que los guías de tour no hablaban inglés, mucho menos español, por lo que tuvieron que omitir la indicación de que en la arena de la isla tiene un gran letrero que dice ¨precaución con los monos salvajes¨, que para llegar a la playa nadando debes atravesar una gran barrera de corales que puedes dañar y lastiman tu cuerpo y que es mas difícil querer regresar al bote ya que hay muchas medusas nadando a tu alrededor. Sí, nuevamente tuve mucho miedo y desesperación, y sí, ahora me da risa.

Regresando al punto de partida, y recuperándonos de tantas emociones, disfrutamos de su espléndida y económica gastronomía, bien merecida por nuestro valor y aventura.

Estas islas y su misterioso encanto son perfectas para realizar actividades como buceo, kayak o pasar el día en el bar de la piscina infinita con vista al mar. La marea suele bajar a lo largo del día, no te asustes si al atardecer los botes que llegaron navegando a la bahía se encuentran encallados por la ausencia de agua. Tu sigue disfrutando de la fascinante Tailandia, la vida simple y la sencillez de la naturaleza que pone una sonrisa en tu cara.

 

 

Be first to comment