Isla Blanca, un paisaje dividido.

En busca de alejarnos un poco de la ciudad y explorar lugares que nos conecten plenamente con la naturaleza, decidimos dirigirnos a isla blanca.

Destino imponente a unos 25 minutos de Cancún. Siguiendo la avenida bonampak rumbo a Puerto Juárez, después de un tramo de terracería y algún que otro bache encontramos este maravilloso sitio: un lugar que nos hace recordar lo que algún día fue Cancún, una playa virgen capaz de transmitir la claridad de la vida simple, sin hoteles ni restaurantes, ni todas las comodidades que un Beach club te puede brindar.

En el trayecto hay varias entradas a la playa y que por recomendación de “Don chuy”, un amable señor de edad avanzada que caminaba con el pecho desnudo por el camino empolvado, nos dijo que encontraríamos demasiada gente si seguíamos “todo derecho”, y que a modo de advertencia nos aconsejaba que pasando la curvita podríamos estacionar el coche y disfrutar de la playa. Don Chuy no mintió, pero nosotros íbamos en busca de ese paisaje dividido entre el mar y la laguna Chacmuchuc.

Siguiendo hasta el final del camino, pagamos 30 pesitos para ingresar a la zona y buscar estacionamiento ya que durante el fin de semana es concurrida por los lugareños, pero también tan extensa que bien alcanza para compartirla cómodamente.

Isla blanca, cuya sencillez provoca una sonrisa en la cara, es una franja costera de arena de 20 km de longitud; 650 metros de arena blanca que divide el hermoso mar azul turquesa y la laguna. En la costa caribeña de esta playa se encuentra parte del sistema arrecifal mesoamericano, que es el segundo arrecife de coral más grande del mundo, después de Australia.

El manglar con su laguna de baja profundidad, simula ver a las personas caminando sobre el agua; observas como los pequeños peces se mueven en todas direcciones al sentir nuestros pasos. La arena tipo arcilla hace que el suelo se sienta un poco inseguro, debes caminar con cuidado, te lo digo yo, que vi pasar mi vida en un segundo mientras caminaba por la laguna con cámara en mano y estuve a a punto de realizar un clavado olímpico involuntario en la piscina natural de diez centímetros de profundidad.

Esta laguna parece no tener fin, el majestuoso reflejo del agua se funde en el horizonte; son increíbles los destellos causados por los rayos del sol sobre el agua, parecieran brillantes escondidos entre peces y arena blanca. Una vista que te deja exenta de orgullo.

Queda claro que Isla blanca es un lugar pet friendly, puedes pasar el día con tu mejor amigo perruno e inclusive nos encontramos quien decidió sacar de paseo a sus caballos.

Isla blanca se da el lujo de la austeridad, así que debes llevar tu sombrilla, bloqueador, repelente de mosquitos y provisiones de alimentos y bebidas para no pasar tu propia experiencia de naufrago ya que no hay tiendas alrededor.

Sobran razones para visitar Isla Blanca, ofrece experiencias donde puedes acampar, realizar pesca deportiva, kayak y ciclismo; también es uno de los sitios favoritos para practicar kite surf. Cabe mencionar que hay una época del año en el que realizan un festival aéreo y llenan el cielo de colores con papalotes gigantes.

Ver el sol ocultarse sobre las aguas de la laguna es un espectáculo maravilloso que vale la pena contemplar.

 

Be first to comment