HOTEL ENCUENTRO – VALLE DE GUADALUPE

Inmersas en la zona rocosa del Valle de Guadalupe y tranquilamente rodeadas de viñedos encontramos las eco-villas de lujo “El Encuentro”, un lugar que llama la atención desde lo lejos gracias a su destacada arquitectura con diseño industrial. Un hotel, restaurante y vinícola de 7 hectáreas.

Fuimos recibidas por su entusiasta staff y un magnífico clericot, ofreciendo una experiencia reconfortante desde el inicio. El lobby, integrado a su restaurante sorprende con su espacio abierto y una fascinante vista panorámica al paisaje vinícola de la región. Luego de realizar el check in, fuimos acompañadas a nuestra habitación en una cómoda van que es conducida por un chofer, ya que el ingreso a la montaña donde se encuentran las habitaciones es por seguridad restringido, puedes optar por el transporte del hotel o una relajante caminata por la montaña mediante unas escaleras que conducen a las habitaciones y su increíble piscina con borde infinito que permite observar el paisaje y encanto relajado de Guadalupe.  Contemplar el atardecer desde la piscina del hotel se vuelve una forma de anestesia que provoca sensaciones y que induce poesía.

Encuentro, admirablemente lleno de naturaleza y comodidad de lujo, nos deja en claro su compromiso por conservar el ambiente y al mismo tiempo vivir una experiencia enoturística.

La privacidad de las habitaciones separadas ofrece una experiencia capaz de transmitir una profunda paz y provoca ¡no querer irse jamás! Puede mencionarse también que por la estructura del lugar no se admiten niños menores de 13 años.

Después de explorar un poco por el hotel, nos condujimos a su restaurante Origen donde disfrutamos del menú degustación a cargo del Chef Omar Valenzuela y su exquisita variedad de sabores y colores que sugieren una gran experiencia culinaria con ingredientes de la región norte de Baja California.

Encuentro ofrece una sala de degustación de vinos abierto al público y una cava subterránea en una atmósfera relajada. Actualmente se elaboran tres etiquetas, todos ensambles de varietales que producen en sus viñedos.

Me tomo la libertad de expresar que hemos quedado sorprendidas de la escena gastronómica de Baja California.

Nuestro día terminó al lado una fascinante fogata bajo las estrellas acompañada, obviamente, de una perfecta copa de vino.

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