EL VIAJE DE GERARD POR ASIA (4TO CAP)

Cuarto Capítulo

PEREGRINAJE A BADRINATH (30 de Julio de 2014, escrito por Gerard Muntada)

Después de 10 horas de bus (esta vez con aire acondicionado) llegamos a Hadiwar, pero decidimos seguir un poco más hasta Resijkesh pensando que sería un pueblo más pequeño de lo que realmente era. Allí vimos como los indios celebran el mes de julio, ya que es el mes de Shiva (el décimo más importante). Hicimos un primer peregrinaje de 16 kilómetros bajo la lluvia y siguiendo a una riada de gente increíble que iban a bañarse y a hacer ofrendas a su dios a lo largo del Ganges. Nosotros llegamos a una cascada y a visitar el pueblo de Lakma Jhula que a pesar de ser más turístico por el tema del Yoga nos gustó bastante. Hay que decir que en esta zona ya notamos que el clima había cambiado: ya no sentíamos el calor sofocante, entre 40-50Cº, el ambiente era un poco más fresquito por las noches. Podíamos ver que a pesar de que estábamos rodeados de vegetación y montañas la humedad seguía un poco asfixiante.

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Nuestro objetivo en esta zona de la India era intentar llegar al pueblo más alto y sagrado que pertenece al dios Visnhu (Badrinath) aunque ya estábamos enterados de que sería un camino bastante difícil por las montañas del Himalaya y por estar en el mes de monzones. Sin embargo nos pusimos en marcha de nuevo! 14 horas de bus, esta vez prácticamente sin aire y sin espacio. Recorrimos 280 kilómetros por carretera de montaña, pasando cerca de precipicios … pudimos presenciar algún que otro desprendimiento de rocas que nos ponía la piel de gallina.

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A unos 45 kilómetros de nuestro destino, nos hicieron bajar y nos dijeron que por causa de desprendimientos no podíamos seguir. Intentamos buscar alguna que otra alternativa con los peregrinos locales. Finalmente tomamos un taxi y de camino sucedió un desprendimiento. En un primer momento la idea era pasar caminando y esperar otro taxi. Pero comenzó a llover y esto hizo que no pudiéramos seguir con el plan ‘A’. Nos juntamos con un señor Indio que hablaba inglés y con él otras dos personas más, al no encontrar alojamiento, llegamos a un ashram (centros donde viven y enseñan yoga). Después de que terminaran de meditar nos aceptaron y nos dejaron dormir gratuitamente en un el pasillo, también nos dieron de cenar (sopa de verduras, pan y arroz). En esta zona de los Himalaya, con la lluvia y el viento hacía bastante frío y aunque nos dejaron mantas pasamos mala noche.

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A media noche aparecieron tres hombres que según lo que nos tradujeron habían intentado pasar el desprendimiento de rocas en coche y las rocas les habían caído. Ellos habían podido salir y correr hacia esta esquina mientras que sus mujeres habían tenido que correr hacia el otro.

A las 4 de la mañana dejamos el ashram y tomamos camino los 5 bajo una lluvia fina que fue aumentando durante todo el día sin parar. Pudimos darnos cuenta del maravilloso paisaje donde nos encontrábamos, entre nubes se iban mostrando las increíbles montañas verdes con los picos más altos nevados. Llegados al punto crítico vimos que era peligroso, así que cogimos una ruta antigua que subía por la montaña para poder seguir el camino. Pasado este punto, ya pensábamos que estaba todo hecho pero allí, empapados del todo, no había más que trabajadores de una hidroeléctrica. Hicimos un fogata para secarnos y nos invitaron a un té mientras buscábamos información sobre los taxis. Después de dos horas nos dijeron que si no paraba de llover la policía no dejaría bajar a ningún taxi. Así que decidimos seguir nuestro camino a pie, ahora sólo a 16 kilómetros de la meta. Siguiendo bajo la lluvia encontramos algún que otro peregrino que se retiraba y volvía por miedo a más desprendimientos, imposibilidad de paso … Nosotros continuamos hasta otra zona complicada donde volvimos a tomar un camino de montaña un poco enrevesado y donde perdimos dos de los compañeros que, al quedarse atrás dieron media vuelta. Así que, ahora sólo tres, seguimos un poquito más hasta llegar a otro templo más grande, con un par de tiendas donde pudimos comer algo y la policía nos refugió con mantas y nos mantuvo informados sobre la posibilidad de obtener el tan deseado transporte.

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Dos horas más de espera y medio congelados recibimos la última información de que otro desprendimiento de rocas había inhabilitado por completo el camino tanto para transporte como para ir andando al menos durante dos días, no nos quedó otra opción que retroceder de nuevo todo el camino hecho … medio gatos por el fracaso, congelados y empapados y mientras seguía lloviendo deshicimos los 10 últimos km. A medida que bajábamos nos dimos cuenta de que el río había crecido mucho desde la mañana y se comía las paredes, las rocas cada vez se deslizaban más y entonces nuestro «traductor» nos explicó que eran tan peligrosas que el año pasado habían muerto entre 40 y 70 mil personas en ese tramo debido a desprendimientos y un crecimiento enorme del río había arrasado con todo. Cada vez teníamos más claro que la mejor opción era volver … no sabíamos si, en el caso de haber llegado a Badrinath hubiéramos podido salir …

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Agotados llegamos a las 4 casas junto al primer desprendimiento para volver a coger el taxi hacia el pueblo donde el bus nos había dejado pero para sorpresa nuestra nos dijeron que otra vez, las rocas habían caído y que nos encontrábamos atrapados. Destrozados buscamos una habitación barata con nórdicos para pasar la noche e intentar ver las cosas diferentes al día siguiente.

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Por la mañana continuaba lloviendo … ninguna oportunidad de coger un taxi … aunque nos dijeron que había desprendimientos decidimos caminar los 22 km hasta el pueblo de Joshimarth. La suerte para nosotros fue encontrar un coche de trabajadores de la hidroeléctrica que al hacerle una señal de autostop nos llevaron hasta nuestro destino. Allí nos volvieron a informar que no era posible llegar a Hadiwar hasta el día siguiente, ya que sólo había un bus de madrugada. Paseamos por el bonito pueblo rodeado de montañas y descansamos hasta la madrugada siguiente donde tomamos el bus hacia Hadiwar. Todo indicaba que por fin habíamos podido escapar de las montañas pero al cabo de unos kilómetros un desprendimiento hizo que bajáramos del bus todos los hombres a sacar rocas del camino con barras de hierro. Fue una situación inverosímil, nadie hablaba inglés y me hacían señas sobre dónde me había de colocar y que hacer. Mientras hacíamos limpieza, otros estaban vigilaban la montaña y gritaban en su idioma cada vez que caía una roca para que todos nos apartáramos rápidamente. Al final pudimos continuar unos kilómetros más hasta que topamos con el siguiente desprendimiento. Esta vez una roca enorme donde no hubo más solución que esperar una excavadora.

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Unos cuantos kilómetros más adelante, una patrulla de policía nos informó que el camino estaría interrumpido por 4 días y que la única opción era coger una carretera antigua que subía y bajaba todas las montañas … 5 horas de camino donde estuvimos sufriendo cada vez que nos cruzábamos con otro coche o autobús ya que tenían que hacer como cien maniobras para conseguir pasar. El punto más positivo fue que no llovió en todo el día y que conseguimos llegar a Hadiwar, y como punto negativo es que los asientos que nos tocaron del bus eran los más incómodos de todos y el trayecto de 10 horas se convirtió en 16 …

Ya en Hadiwar pudimos presenciar una vez más la locura del fanatismo religioso del pueblo ya que coincidimos con la fiesta de Maha Kumba mela que se celebra cada 4 años.

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Finalmente partimos hacia la zona de Amristar en tren.

Continuará…

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