Disneyland, El Lugar más Feliz del Mundo

Desde que tengo memoria, Disney siempre ha formado parte de mi vida. Ya sea en películas, caricaturas, peluches, canciones, todo. Y no es que sea una fanática, pero a mis 27 años puedo decir que Disney y sus películas marcaron mi vida. 

Siendo una niña pequeña y viendo las películas de princesas o de algún otro personaje soñaba con algún día ver ese lugar mágico en donde Los Sueños se Hacen Realidad y por alguna razón nunca lo había conseguido. Ver el castillo de La Bella Durmiente, o ver a Mickey Mouse en vivo era parte de mi Bucket List y con cada año que pasaba sin ir a algún parque de Disneyland las ganas de visitarlo iban en aumento… Hasta este año en el que un viaje inesperado y sin haberlo planeado nos llevó a 3 amigas más y a mí a Disneyland en California. Lo había conseguido, el viaje tan esperado, pronto se haría realidad.

Llegó el día y desde el primer momento en que llegamos a Anaheim en donde se encuentra este parque puedes sentir que todo, TODO tiene algo que ver con Disney. Obviamente yo no podía con la emoción de visitar el lugar. Nos despertamos muy temprano para caminar al parque que estaba a unas cuadras de nuestro hotel y estar ahí a las 7:00 am. Llegamos y desde la persona de seguridad que te revisa en la entrada puedes notar su felicidad. Es real, todos los que trabajan en Disney tienen el único objetivo de ser felices y que tu paso por Disneyland sea nada más que pura felicidad. Yo estaba con una sonrisa de oreja a oreja y mis amigas tal vez un poco menos pero igual de emocionadas.

El primer parque que visitamos, fue Disney California Adventure Park y justo en la entrada pudimos ver a Minnie Mouse caminando y tomándose fotos con los visitantes. Corrimos a formarnos en la fila para las fotos y fue justo ahí donde de verdad entendí en el mágico lugar en el que me encontraba. Seguimos nuestro camino hacia la nueva atracción del parque: Guardianes de la Galaxia; una torre donde te sientas en un “elevador” y te suben y bajan a toda velocidad. Ese fue el mejor juego de todos, sin lugar a dudas. Seguimos el camino y continuamos con más juegos,  cada uno igual de entretenido y divertido que el anterior, visitamos el City Hall para el Pin de “Primera Visita” y la compra obligatoria: las orejas de Minnie Mouse. En ese lugar puedes ir bajo el mar con Ariel, La Sirenita; ayudar a Buzz y a Woody a derrotar al malvado emperador Zurg, empaparte en una aventura musical en el Splash Mountain y hasta entrar a un templo antiguo junto con Indiana Jones.

Justo enfrente está Disneyland Park, el lugar más mágico de todos, donde la mayor atracción es el Castillo de Aurora, La Bella Durmiente, en Fantasyland.  Caminando un poco más puedes llegar a Mickey’s Toontown en donde puedes entrar a la casa de Mickey y al final ¡lo conoces en persona y te tomas más fotos con el! Cuando lo vi grité de la emoción y seguro hasta el ratón se sorprendió un poco, fue mucha emoción y mucho sentimiento, de ese sentimiento de felicidad pura. En Disneyland el tiempo pasa volando, entre tanto caminar, algunas filas para los juegos, los desfiles y más atracciones que ver, no tienes idea de que tanto tiempo has estado ahí hasta cuando te das cuenta que empieza a anochecer y los fuegos artificiales hacen más mágico lo mágico. el castillo se ilumina con miles de luces de colores y la música que ponen llega a todos tus sentidos. Es un show increíble, que vale la pena cada minuto que pasas viéndolo y sintiéndote como niño otra vez, lo mejor es cuando al final, Campanita vuela sobre el castillo y la voz de Walt Disney suena en todo el parque diciendo “Los sueños se vuelven realidad”. Jamás olvidaré ese momento lleno de magia y felicidad al punto de las lágrimas (mucha emoción, lo se.)

Visitar algún parque de Disney debería ser parte de la lista de todos los niños, o de los no tan niños también. Es irreal e increíble la felicidad y la magia que hay ahí y lo mucho  que te hace conectar con tu niño interior que algunas veces tanta falta nos hace.

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