Biosfera de Sian ka’an, patrimonio de la humanidad.

Sabido es que conducir es una actividad terapéutica, y hacerlo por un camino inmerso en la selva con tu playlist favorito, puede tornarse en una especie de meditación.

Esta vez, tomamos el coche y nos fuimos a recorrer la biosfera de Sian ka’an.

El trayecto se encuentra en muy buenas condiciones para que cualquier automóvil pueda recorrerlo, aunque si lo prefieres, rentar un todo terreno te asegura una experiencia más divertida, y en época de lluvias puede ser conveniente elegir esta última opción. También puedes tomar un tour, pero siempre he sido partidaria de las autónomas aventuras.

La biosfera de Sian ka’an es un área natural del caribe protegida; conformada por playas, cenotes, arrecifes de coral y selva tropical de 650 mil hectáreas, hogar de más de mil plantas, un gran número de mamíferos como tapires, jaguares, tucanes, monos y más de 300 especies de aves. Es patrimonio de la humanidad declarada por la UNESCO.

Su nombre: Sian Ka’an significa en maya: donde nace el cielo, y una vez más, no cabe duda de la sabiduría de la cultura maya.

Siguiendo con nuestro hermoso relato: para ingresar a la biosfera solo basta con seguir la ruta de la zona hotelera de Tulum hacia el sur. Este camino divide el mar caribe con la laguna Chunyaxché, y aunque la mayoría de la zona es privada, podrás encontrar algunas pequeñas entradas “secretas” para poder apreciar la laguna de agua dulce.

Nos detuvimos al lado de la vía, donde se avistaba un pequeño sendero y comenzamos a explorar cuidadosamente, ya que como mencioné anteriormente, es el hogar de una gran cantidad de mamíferos, entre ellos cocodrilos, y no es que nos desagrade la aventura, pero tampoco era nuestra intención ser su alimento el día de hoy.

El reflejo del sol sobre el agua, la calma y quietud que se percibe con todos los sentidos, el canto de los pájaros, la ligereza del aire y la energía que emana de la naturaleza es inigualable.

Observar este paisaje invita a un viaje al misticismo para perderse.

Rodeadas de masas de árboles que pueden medir hasta treinta metros de altura y que se levantan entre las hierbas de los pantanos, continuamos hasta el maravilloso puente que atraviesa la unión de la laguna y el mar. Boca Paila es un hermoso paraje para todo aquel que ama tomar fotografías y coleccionar memorias.

Ahí mismo: un puente viejo de madera que resiste el caprichoso e incontenible paso del tiempo y refleja nostalgia por todos aquellos viajeros que ha visto pasar.

Si continuas hasta el final del camino, llegas a Punta Allen, un bello rincón de pescadores que se presta fácilmente a tomar un buen descanso. Puedes pasar la noche en alguna de sus cabañas, acampar o simplemente pasar el día disfrutando de la playa y realizando las actividades acuáticas que se ofrecen.

Nunca he dudado que parte del plan perfecto de la naturaleza para disfrutar este paseo es que la señal telefónica sea muy limitada rozando en lo nula. Así que aprovecha esta desconexión y sumérgete en los hipnóticos tonos turquesa del mar caribe que resultarán inolvidables.

 

 

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