BADEN-BADEN, UN PARAÍSO AL SUROESTE DE ALEMANIA

Alemania resulta un destino imprescindible para todas aquellas personas que vayan a visitar Europa. Sin embargo, los turistas que cruzan el charco para visitar el viejo continente no tienen en cuenta, en muchas ocasiones, emplazamientos más escondidos y llenos de encanto. Europa está llena de estos sitios, pequeñas ciudades, villas y pueblos que harán las delicias de cualquier turista curioso.

Precisamente, Baden-Baden es uno de esos lugares a los que debéis ir si tenéis algún día de sobra después de visitar Berlín. Esta ciudad al suroeste de Alemania tiene unos 55.000 habitantes y se encuentra en el estado federado Baden-Wurtemberg, en el valle de Oos, justo sobre las laderas de la frondosa e inmensa Selva Negra.

Cuentan que Baden-Baden se hizo relevante, por vez primera y hasta cierto punto, durante el mandato del emperador romano Caracalla, que gobernó entre el 211 y el 217 d. C. Actualmente, la ciudad ha usado su nombre para bautizar a unas termas en recuerdo al primer momento que Baden-Baden fue puesta en el mapa.

Además, Baden-Baden también ha sido motivo de inspiración para algunos de los escritores más valorados de la historia de la literatura, Fiódor Dostoyevski e Iván Turguénev son sólo un par de ejemplos. Ambos se inspiraron en el casino de la ciudad, famoso incluso hoy en día por ser considerado uno de los más majestuosos del mundo. Al parecer, Turguénev tuvo que llevarse a Dostoyevski y a Tolstoi varias veces del casino, debido a su cabezonería y empeño en continuar jugando.

Baden-Baden se hizo especialmente famosa a partir del siglo XIX, cuando la burguesía europea comenzó a considerarlo un lugar idílico en el que pasar sus ratos de descanso. En torno a este turismo surgieron las actuales termas, el teatro, el casino y el hipódromo. Esta forma de considerar la ciudad sentó las bases de lo que es hoy en día: una de las ciudades-balneario más bonitas y acogedoras de Europa.

A unos 2.000 metros de profundidad se encuentra agua caliente, que en ocasiones alcanza casi los 70 ºC. Las aguas de Baden-Baden son especialmente ricas en minerales como la sal o el radón.

A continuación mencionaremos algunos lugares que debéis visitar si finalmente decidís aventuraros en la Selva Negra.

El Kurhaus representa una cita imprescindible. Este edificio del siglo XIX alberga el lujoso casino del que os hemos hablado anteriormente. Los interiores del edificio están inspirados en los palacios reales franceses y son verdaderamente impresionantes.

Las ruinas de los baños romanos, que hace algo menos de 2.000 años albergaron termas, son de obligada visita, al igual que alguna de las doce fuentes termales que tiene la ciudad (entre las que se encuentran las termas de Caracalla).

La iglesia colegiata y la rusa, así como los castillos antiguo y nuevo, son edificios históricos que no debéis perderos.

La alameda Lichtental es un magnífico jardín de tipo inglés con más de dos kilómetros de longitud y unas 300 especies de árboles. Como casi todo en esta ciudad, los detalles están extremadamente cuidados en esta alameda, y resulta muy agradable cruzar los diferentes puentes que cruzan el río Oos.

La ciudad alberga varios museos, alguno de ellos de relevancia nacional. La visita a los mismos dependerá de cuánto os gusten sus temáticas: el museo Fabergé o el Frieder Burda, que contiene una de las colecciones de arte moderno más relevantes del mundo, son sólo dos ejemplos.

Por último, pero no menos importante, debéis perderos por las plazas y las preciosas calles peatonales de Baden-Baden. Aventuraros en alguno de los bares que os transmita buenas vibraciones y comeros una buena wurst (salchicha) o unos schnitzels (filetes de cerdo empanado), acompañados de una pilsner.

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